viernes, 26 de noviembre de 2010

Pedro Salinas


¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!

Lo dejaría todo,
todo lo tiraría;
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!

Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
–si me llamaras, sí; si me llamaras!–
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.

Nunca desde los labios que te beso,
nunca
desde la voz que dice: "No te vayas".

La voz a ti debida (1933)
Pedro Salinas



ELEGIDO POR TERESA RODRÍGUEZ GALADÍ

viernes, 19 de noviembre de 2010

Aliwia



A qui donc appartient ces bleus, ces ecchymoses,
Ces poignets tordus et ces membres meurtris,
Ce visage ensanglanté, ce regard morose?
A une belle jeune femme battue par son mari.

Elle a presque vingt ans et ne travaille pas,
Ca fait bientôt deux mois qu’elle n’a plus vu la rue
Car son violent mari ne l’accepte pas,
Lui qu’elle admirait tant et qu’elle n’aime plus.

Elle avait tout quitté, sa famille, ses amis.
Oubliées les études ! Elle n’avait plus rien.
A son premier amour, elle a offert sa vie;
A présent, elle suffoque, elle regrette bien.

Elle aimerait partir mais elle a bien trop peur
De souffrir le martyr s’il la retrouvait.
Et puis de quoi vivre ? Tant pis si elle se meure.
Elle finira sa vie à l’ombre de son geôlier.


Aliwia (usuaria de un blog francés de poesía)






















¿A quién pertenecen estos moretones, estas equimosis Esos puños retorcidos y esos miembros maltratados
Ese rostro ensangrentado, esa mirada sombría?
A una bella mujer golpeada por su marido.

Ella tiene casi veinte años y no trabaja,
Hace casi dos meses que no ha visto la calle
Porque su violento marido no lo admite,
Él, al que ella admiraba tanto y ya no ama.

Ella había dejado todo, su familia, sus amigos.
¡Olvidados los estudios! Ya no tenía nada.
Al primer amor ofreció su vida
Ahora se ahoga, lo lamenta mucho.
Le gustaría marcharse, pero tiene demasiado miedo
De sufrir el martirio si él la encontrara.
Y además ¿de qué vivir? ¿Qué más da si se muere?
Acabará su vida a la sombra de su carcelero.

TRADUCIDO Y ELEGIDO POR LA ALUMNA VICTORIA JURADO 4ºD

viernes, 12 de noviembre de 2010

Luis Cernuda


Un español habla de su tierra


Las playas, parameras
al rubio sol durmiendo,
los oteros, las vegas
en paz, a solas, lejos;

los castillos, ermitas,
cortijos y conventos,
la vida con la historia,
tan dulces al recuerdo.

Ellos, los vencedores
caínes sempiternos,
de todo me arrancaron.
Me dejan el destierro.

Una mano divina
tu tierra alzó en mi cuerpo
y allí la voz dispuso
que hablase tu silencio.

Contigo solo estaba,
en ti sola creyendo;
pensar tu nombre ahora
envenena mis sueños.

Amargos son los días
de la vida, viviendo,
sólo una larga espera
a fuerza de recuerdos.

Un día, tú ya libre
de la mentira de ellos,
me buscarás. Entonces
¿qué ha de decir un muerto?

Luis Cernuda

ELEGIDO POR AGUSTINA MARTÍN


Luis Cernuda


Como tantos otros tantos grandes poetas, éste fue musicado y cantado por el gran Paco Ibáñez:

lunes, 8 de noviembre de 2010

José Manuel Caballero Bonald


DESCREIMIENTO

Esa hendidura esquiva, ese boquete
matinal por donde van vaciándose
las presumibles culpas, los dispendios
de la nocturnidad,
no es ya sino una grieta,
más grieta cada vez, un lastre impuro
de convaleciente, la huella
de algún brusco estupor de la memoria.

Qué lejos ya la noche y cuántas
persecutorias marcas de sospechas
siguen surgiendo más allá de toda razonable presunción.

Descreimiento, último verosímil
linaje de la historia,
líbrame
de desoír al infractor
con quien pacto de grado cada noche.

José Manuel Caballero Bonald
Manual de infractores.