sábado, 31 de diciembre de 2011

Andrés Fernández de Andrada

''EPÍSTOLA MORAL A FABIO''

Fabio, las esperanzas cortesanas
prisiones son do el ambicioso muere
y donde al más activo nacen canas.

El que no las limare o las rompiere
ni el nombre de varón ha merecido,
ni subir al honor que pretendiere.

El ánimo plebeyo y abatido
elija, en sus intentos temeroso,
primero estar suspenso que caído;

que el corazón entero y generoso
al caso adverso inclinará la frente
antes que la rodilla al poderoso.

Más triunfos, más coronas dio al prudente
que supo retirarse, la fortuna,
que al que esperó obstinada y locamente.

Esta invasión terrible e importuna
de contrarios sucesos nos espera
desde el primer sollozo de la cuna.

Dejémosla pasar como a la fiera
corriente del gran Betis, cuando airado
dilata hasta los montes su ribera.

Aquel entre los héroes es contado
que el premio mereció, no quien le alcanza
por vanas consecuencias del estado.

Peculio propio es ya de la privanza
cuanto de Astrea fue, cuanto regía
con su temida espada y su balanza.

El oro, la maldad, la tiranía
del inicuo, precede y pasa al bueno,
¿qué espera la virtud o qué confía?

Vente, y reposa en el materno seno
de la antigua Romúlea, cuyo clima
te será más humano y más sereno;

adonde, por lo menos, cuando oprima
nuestro cuerpo la tierra, dirá alguno
"¡Blanda le sea!", al derramarla encima;

donde no dejarás la mesa ayuno
cuando en ella te falte el pece raro
o cuando su pavón nos niegue Juno.

Busca, pues, el sosiego dulce y caro,
como en la oscura noche del Egeo
busca el piloto el eminente faro;

que si acortas y ciñes tu deseo,
dirás: "Lo que desprecio he conseguido,
que la opinión vulgar es devaneo".

Más quiere el ruiseñor su pobre nido
de pluma y leves pajas, más sus quejas
en el bosque repuesto y escondido,

que agradar lisonjero las orejas
de algún príncipe insigne, aprisionado
en el metal de las doradas rejas.

Triste de aquel que vive destinado
a esa antigua colonia de los vicios,
augur de los semblantes del privado.

Cese el ansia y la sed de los oficios,
que acepta el don, y burla del intento,
el ídolo a quien haces sacrificios.

Iguala con la vida el pensamiento,
y no le pasarás de hoy a mañana,
ni quizá de un momento a otro momento.

Casi no tienes ni una sombra vana
de nuestra grande Itálica, ¿y esperas?
¡Oh error perpetuo de la suerte humana!

Las enseñas grecianas, las banderas
del senado y romana monarquía,
murieron, y pasaron sus carreras.

¿Qué es nuestra vida más que un breve día,
do apenas sale el sol, cuando se pierde
en las tinieblas de la noche fría?

¿Qué más que el heno, a la mañana verde,
seco a la tarde? ¡Oh ciego desvarío!
¿Será que de este sueño se recuerde?

¿Será que pueda ver que me desvío
de la vida, viviendo, y que está unida
la cauta muerte al simple vivir mío?

Como los ríos, que en veloz corrida
se llevan a la mar, tal soy llevado
al último suspiro de mi vida.

De la pasada edad ¿qué me ha quedado?
O ¿qué tengo yo, a dicha, en la que espero,
sin alguna noticia de mi hado?

¡Oh si acabase, viendo cómo muero,
de aprender a morir antes que llegue
aquel forzoso término postrero:

antes que aquesta mies inútil siegue
de la severa muerte dura mano,
y a la común materia se la entregue!

Pasáronse las flores del verano,
el otoño pasó con sus racimos,
pasó el invierno con sus nieves cano;

las hojas que en las altas selvas vimos,
cayeron, ¡y nosotros a porfía
en nuestro engaño inmóviles vivimos!

Temamos al Señor, que nos envía
las espigas del año y la hartura,
y la temprana pluvia y la tardía.

No imitemos la tierra siempre dura
a las aguas del cielo y al arado,
ni la vid cuyo fruto no madura.

¿Piensas acaso tú que fue criado
el varón para el rayo de la guerra,
para surcar el piélago salado,

para medir el orbe de la tierra
y el cerco por do el sol siempre camina?
¡Oh, quien así lo entiende, cuánto yerra!

Esta nuestra porción alta y divina
a mayores acciones es llamada
y en más nobles objetos se termina.

Así aquella que a solo el hombre es dada
sacra razón y pura me despierta,
de esplendor y de rayos coronada;

y en la fría región, dura y desierta,
de aqueste pecho enciende nueva llama,
y la luz vuelve a arder que estaba muerta.

Quiero, Fabio, seguir a quien me llama,
y callado pasar entre la gente,
que no afecto a los nombres ni a la fama.

El soberbio tirano del Oriente,
que maciza las torres de cien codos,
del cándido metal puro y luciente,

apenas puede ya comprar los modos
del pecar. La virtud es más barata:
ella consigo misma ruega a todos.

¡Mísero aquel que corre y se dilata
por cuantos son los climas y los mares,
perseguidor del oro y de la plata!

Un ángulo me basta entre mis lares,
un libro y un amigo, un sueño breve,
que no perturben deudas ni pesares.

Esto tan solamente es cuanto debe
naturaleza al parco y al discreto,
y algún manjar común, honesto y leve.

No, porque así te escribo, hagas conceto
que pongo la virtud en ejercicio:
que aun esto fue difícil a Epicteto.

Basta, al que empieza, aborrecer el vicio,
y el ánimo enseñar a ser modesto;
después le será el cielo más propicio.

Despreciar el deleite no es supuesto
de sólida virtud, que aun el vicioso
en sí propio le nota de molesto.

Mas no podrás negarme cuán forzoso
este camino sea al alto asiento,
morada de la paz y del reposo.

No sazona la fruta en un momento
aquella inteligencia que mensura
la duración de todo a su talento:

flor la vimos primero, hermosa y pura;
luego, materia acerba y desabrida;
y perfecta después, dulce y madura.

Tal la humana prudencia es bien que mida
y comparta y dispense las acciones
que han de ser compañeras de la vida.

No quiera Dios que siga los varones
que moran nuestras plazas, macilentos,
de la virtud infames histrïones;

esos inmundos trágicos y atentos
al aplauso común, cuyas entrañas
son infaustos y oscuros monumentos.

¡Cuán callada que pasa las montañas
el aura, respirando mansamente!
¡Qué gárrula y sonante por las cañas!

¡Qué muda la virtud por el prudente!
¡Qué redundante y llena de rüido
por el vano, ambicioso y aparente!

Quiero imitar al pueblo en el vestido,
en las costumbres sólo a los mejores,
sin presumir de roto y mal ceñido.

No resplandezca el oro y los colores
en nuestro traje, ni tampoco sea
igual al de los dóricos cantores.

Una mediana vida yo posea,
un estilo común y moderado,
que no le note nadie que le vea.

En el plebeyo barro mal tostado,
hubo ya quien bebió tan ambicioso
como en el vaso múrrino preciado;

y alguno tan ilustre y generoso
que usó como si fuera vil gaveta,
del cristal transparente y luminoso.

Sin la templanza ¿viste tú perfeta
alguna cosa? ¡Oh muerte!, ven callada,
como sueles venir en la saeta;

no en la tonante máquina preñada
de fuego y de rumor, que no es mi puerta
de doblados metales fabricada.

Así, Fabio, me muestra descubierta
su esencia la verdad, y mi albedrío
con ella se compone y se concierta.

No te burles de ver cuánto confío,
ni al arte de decir, vana y pomposa,
el ardor atribuyas de este brío.

¿Es por ventura menos poderosa
que el vicio la virtud, o menos fuerte?
No la arguyas de flaca y temerosa.

La codicia en las manos de la suerte
se arroja al mar, la ira a las espadas,
y la ambición se ríe de la muerte.

Y ¿no serán siquiera tan osadas
las opuestas acciones, si las miro
de más ilustres genios ayudadas?

Ya, dulce amigo, huyo y me retiro
de cuanto simple amé: rompí los lazos.
Ven y sabrás al grande fin que aspiro,
antes que el tiempo muera en nuestros brazos.

ANDRÉS FERNÁNDEZ DE ANDRADA (1612)

viernes, 23 de diciembre de 2011

Gerardo Diego

Canción al Niño Jesús

Si la palmera pudiera
volverse tan niña, niña,
como cuando era una niña
con cintura de pulsera,
para que el Niño la viera...

Si la palmera tuviera
las patas de borriquillo,
las alas de Gabrielillo,
para cuando el Niño quisiera
correr, volar a su vera...

Si la palmera supiera
que sus palmas, algún día...
Si la palmera supiera
por qué la Virgen María
la mira... Si ella supiera...

Si la palmera pudiera...
la palmera...

GERARDO DIEGO (1896-1987)

POEMA ELEGIDO POR: José A. Rosales




martes, 20 de diciembre de 2011

Pedro Salinas

¿Serás, amor...


¿Serás, amor
un largo adiós que no se acaba?
Vivir, desde el principio, es separarse.
En el mismo encuentro
con la luz, con los labios,
el corazón percibe la congoja
de tener que estar ciego y sólo un día.
Amor es el retraso milagroso
de su término mismo:
es prolongar el hecho mágico
de que uno y uno sean dos, en contra
de la primer condena de la vida.
Con los besos,
con la pena y el pecho se conquistan,
en afanosas lides, entre gozos
parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos,
a la gran disyunción que está esperando,
hermana de la muerte o muerte misma.
Cada beso perfecto aparta el tiempo,
le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.
Ni en el lugar, ni en el hallazgo
tiene el amor su cima:
es en la resistencia a separarse
en donde se le siente,
desnudo altísimo, temblando.
Y la separación no es el momento
cuando brazos, o voces,
se despiden con señas materiales.
Es de antes, de después.
Si se estrechan las manos, si se abraza,
nunca es para apartarse,
es porque el alma ciegamente siente
que la forma posible de estar juntos
es una despedida larga, clara
y que lo más seguro es el adiós.

PEDRO SALINAS (1891-1951)

POEMA ELEGIDO POR: María Jiménez

jueves, 15 de diciembre de 2011

Eduardo García















PARA NO RENUNCIAR AL ENTUSIASMO

Soñar despiertos siempre
para que los insectos de la herrumbre nos permitan tejer sin telarañas
para ser el hervor la levadura
y no el cemento gris que repta por los muros
pan crujiente en el horno del sol del mediodía fruta madura vértigo
y nunca más sedientos de imposible
reconocernos en el barro de un parabrisas sucio
soñar despiertos siempre
olvidar el autobús cautivo de su ruta el maquinal semáforo los maniquíes ciegos
abandonar el dique seco de los formularios la astucia del burócrata destilando en la tinta su cianuro
dar la espalda sin miedo a cuanto esperan de nosotros aquellos que veneran dos tristes palmos de suelo bajo sus pies
porque es vasta la tierra y a nadie pertenece su clamor
como nadie puede calcular la trayectoria de una grieta en un témpano de hielo
pero ahí está
desafiando la maquinaria de los astros
fiel a su andadura irregular a la belleza
de lo que niega toda simetría soñar
como rasga el torrente la maleza felino por instinto
despreciando
la fría servidumbre de los surtidores el agua encadenada a geometría
soñar despiertos siempre
para no obedecer la ley del amo las consignas
de los ventrílocuos feroces acudir
al futuro que llama a nuestra puerta pidiendo realidad
porque podemos esculpir la vida verdadera
escuchar la llamada de los sueños para rendir la piedra a nuestro afán
abrir surco en las calles sembrándolas de estrellas y de pájaros
de alamedas de cisnes regueros de palomas corrientes submarinas
una extensión de labios que sonríen de juncos que se mecen de amazonas
soñar despiertos siempre
para no renunciar al entusiasmo
y que el hombre no olvide su vocación de nube el súbito
resplandor incendiando su mirada
alfarero del mundo comadrona
que asiste al parto de sus propios sueños.

EDUARDO GARCÍA, La Vida Nueva (Visor, Madrid, 2008)

http://www.eduardogarcia.eu/

viernes, 9 de diciembre de 2011

Luis Cernuda

1936

Recuérdalo tú y recuérdalo a otros,
cuando asqueados de la bajeza humana,
cuando iracundos de la dureza humana:
Este hombre solo, este acto solo, esta fe sola.
Recuérdalo tú y recuérdalo a otros.

En 1961 y en ciudad extraña,
más de un cuarto de siglo
después. Trivial la circunstancia,
forzado tú a pública lectura,
por ella con aquel hombre conversaste:
Un antiguo soldado
en la Brigada Lincoln.

Veinticinco años hace, este hombre,
sin conocer tu tierra, para él lejana
y extraña toda, escogió ir a ella
y en ella, si la ocasión llegaba, decidió apostar su vida,
juzgando que la causa allá puesta al tablero
entonces, digna era
de luchar por la fe que su vida llenaba.

Que aquella causa aparezca perdida,
nada importa;
Que tantos otros, pretendiendo fe en ella
sólo atendieran a ellos mismos,
importa menos.
Lo que importa y nos basta es la fe de uno.

Por eso otra vez hoy la causa te aparece
como en aquellos días:
noble y tan digna de luchar por ella.
Y su fe, la fe aquella, él la ha mantenido
a través de los años, la derrota,
cuando todo parece traicionarla.
Mas esa fe, te dices, es lo que sólo importa.

Gracias, compañero, gracias
por el ejemplo. Gracias porque me dices
que el hombre es noble.
Nada importa que tan pocos lo sean:
Uno, uno tan sólo basta
como testigo irrefutable
de toda la nobleza humana.

LUIS CERNUDA (1902-1963)

lunes, 5 de diciembre de 2011

José Agustín Goytisolo

PALABRAS PARA JULIA


Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía, es mejor vivir
con la alegría de los hombres,
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto,
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Un hombre sólo, una mujer
así, tomados de uno en uno,
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti,
cuando te escribo estas palabras,
pienso también en otros hombres.

Tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría,
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares,
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname, no sé decirte
nada más, pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre, siempre, acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.


JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO (1928-1999)

POEMA ELEGIDO POR: Mariló F. Taguas

VER vídeo de Paco Ibáñez

viernes, 2 de diciembre de 2011

Nicanor Parra

AUTORRETRATO


Considerad, muchachos,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo obscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugieren estos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte.

En materia de ojos, a tres metros
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? -¡Nada!
Me los he arruinado haciendo clases:
La mala luz, el sol,
La venenosa luna miserable.
Y todo ¡para qué!
Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y con sabor a sangre.
¡Para qué hemos nacido como hombres
Si nos dan una muerte de animales!

Por el exceso de trabajo, a veces
Veo formas extrañas en el aire,
Oigo carreras locas,
Risas, conversaciones criminales.
Observad estas manos
Y estas mejillas blancas de cadáver,
Estos escasos pelos que me quedan.
¡Estas negras arrugas infernales!
Sin embargo yo fui tal como ustedes,
Joven, lleno de bellos ideales
Soñé fundiendo el cobre
Y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.


De Poemas y antipoemas (Santiago, Nascimento,1954)

lunes, 28 de noviembre de 2011

Miguel de Unamuno

ORHOIT GUTAZ

En la pequeña iglesia de Biriatou, a orillas del Bidasoa, hay un mármol
funerario con la lista de los once hijos de Biriatu que murieron por
Francia en la gran guerra. En la cabecera dice: "A sus hijos que han
muerto en la guerra, el pueblo de Biriatou". Luego, la lista de los muertos.
Y debajo: Orhoit Gutaz, esto es, "Acordaos de nosotros"



Pasasteis como pasan por el roble
las hojas que arrebata en primavera
pedrisco intempestivo;
pasasteis, hijos de mi raza noble,
vestida el alma de infantil eusquera,
pasasteis al archivo
de mármol funeral de una iglesiuca
que en el regazo recogido y verde
del Pirineo vasco
al tibio sol del monte se acurruca.
Abajo, el Bidasoa va y se pierde
en la mar; un peñasco
recoge de sus olas el gemido,
que pasan, tal las hojas rumorosas,
tal vosotros, oscuros
hijos sumisos del hogar henchido
de silenciosa tradición. Las fosas
que a vuestros huesos, puros,
blancos, les dan de última cuna lecho,
fosas que abrió el cañón en sorda guerra,
no escucharán el canto
de la materna lluvia que el helecho
deja caer en vuestra patria tierra
como celeste llanto...
No escucharán la esquila de la vaca
que en la ladera, al pie del caserío,
dobla su cuello al suelo,
ni a lo lejos la voz de la resaca
de la mar que amamanta a vuestro río
y es canto de consuelo.
Fuisteis como corderos, en los ojos
guardando la sonrisa dolorida
—lágrimas del ocaso—,
de vuestras madres —el alma de hinojos—,
¡y en la agonía de la paz la vida
rendisteis al acaso!...
¿Por qué? ¿Por qué? Jamás esta pregunta
terrible torturó vuestra inocencia;
nacisteis... nadie sabe
por qué ni para qué... ara la yunta,
y el campo que ara es toda su conciencia,
y canta y vuela el ave...
¡Orhoit Gutaz! Pedís nuestro recuerdo
y una lección nos dais de mansedumbre;
calle el porqué..., vivamos
como habéis muerto, sin porqué, es lo cuerdo...
los ríos a la mar..., es la costumbre
y con ella pasamos...

jueves, 24 de noviembre de 2011

Dulce María Loynaz




Quiéreme entera...

Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra...
si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde, y rubia,
quiéreme día,
quiéreme noche...
¡Y madrugada en la ventana abierta!
si me quieres, no me recortes:
¡quiéreme toda... o no me quieras!

Dulce María Loynaz

LEER: A media voz

domingo, 5 de junio de 2011

Buensuceso Hidalgo


Aves de paso

Aves de paso. ¿Quién os recibe?
¿Quién os despide? Año tras año.

Nadie os espera cuando llegáis
¿Quién os extraña cuando partís, aves de paso?
Durante un tiempo sois de la tierra
donde llegáis, aves de paso,
lo llenáis todo con vuestros cantos,
Hacéis los nidos, cuidáis los hijos,
pero partís, aves de paso
que año tras años nos visitáis.

Aves de paso ¿Quién os recibe?
¿Quién os despide? Año tras año

Pocos preguntan si os entristece
no formar parte de este paisaje.
Aves de paso que cada año nos visitáis
Sólo de paso, siempre de paso
Año tras año, pese a quien pese

Aves de paso,¿Quién os recibe?
¿Quién os despide?¿Quién os extraña?

Año tras año. Aves de paso, la misma usanza.
Aves de paso. Aves de paso de la enseñanza.

Buensuceso Hidalgo, profesora de Biología.

domingo, 29 de mayo de 2011

Emily Dickinson



The Brain -is wider than the Sky-
For -put them side by side-
The one the other will contain
With ease -and you- beside-


The Brain is deeper than the sea-
For -hold them- Blue to Blue-
The one the other will absorb-
As Sponges -Buckets- do-


The Brain is just the weight of God-
For -Helft them- Pound the Pound-
And they will differ -if they do-
As Syllable from Sound-



El cerebro es más grande que el cielo.
Si lo pones uno junto al otro,
El primero contiene al segundo,
Y sin dificultad te incluye a ti también.


El cerebro es más profundo que el mar.
Si los unes, azul con azul,
El primero absorbe al segundo,
Como hacen esponjas y cubos.


El cerebro es más profundo que el mar.
Si los unes, azul con azul,
El primero absorbe al segundo,
Como hacen espojas y cubos.


El cerebro tiene el peso de Dios,
Si los levantas, libra con libra,
Se distinguirán, si se distinguen,
Como la sílaba del sonido.

EMILY DICKINSON (1830-1886)

ELEGIDO POR SANTIAGO NAVAJAS

jueves, 19 de mayo de 2011

José Alfonso Muñoz Moreno


Esperando, esperando....

Sentado en un escalón
esperaba al hombre de mi vida,
al hombre que me quitase los males,
al que me alegrara el corazón,
al que supiera como ganarse mi pasión.
No deseaba ninguno
de esos príncipes azules
de cuentos de hadas, los cuales
por alguna razón,
jamás aparecen por tu lado.
No quiero un macho ibérico
de los que parten
un tronco con la mano,
ni tampoco un blandengue
que jamás haya
a una mosca matado.
No quiero al hombre de los sueños
de cualquier princesa Disney
pero si que suba
hasta la más alta torre
y que luche por mi con un dragón.
No quiero fantasear
con falsas expectativas de amor.
Tan solo quiero a un hombre sencillo
que me quiera por como soy,
con mis defectos y mis virtudes,
mis agrados y mis bromas,
que sepa mantener una discusión
sin necesidad de llegar
a los malos tratos,
que me haga llorar de ilusión,
alegría, amor, placer, gracia, pasión.
Quiero una vida en pareja tranquila,
sin sobresaltos abismales
ni sorpresas desagradables.
¿Qué bonito es soñar, verdad?
Quiero adoptar a un niño.
Quiero escribir un libro.
Quiero plantar un árbol.
Quiero dar la vuelta al mundo
agarrado de su mano.
Quiero ser normal siendo como soy
no quiero cambiar por el hecho de
ser un hombre que quiere a otro hombre.
No quiero dejar de ser yo,
para cambiar en función de
unos cuantos que jamás darán
su brazo a torcer.
No quiero compartir mi vida con una mujer
y que ella sea mi media naranja.
Solo quiero compartir mi vida
con ese chico que me quita el sueño,
que me resta mis horas de vida
pensado en donde estará,
que me desvive en suspiros
cada vez que me toca,
por el que daría mi corazón
por saber que esta haciendo
en este preciso momento,
el que me hace la vida más
dulce que la propia miel con azúcar,
el que me quita las esperanzas
de seguir con esta vida
a sabiendas de que jamás
podré contar con sus besos,
el que me coge un pellizco en el corazón
tan fuerte, que no se suelte nunca,
en esa persona a la que le pueda
contar cualquier cosa, confiar en ella.
Estoy harto de que no pueda cogerme
por la calle de la mano de la persona
que ocupa hasta el más chico
de mis pensamientos,
por un absurdo miedo
a que los demás digan y estipulen
sobre una vida que no es la suya.
De repente empieza a llover y
me empiezo a mojar y
se evaporaron todas mis fantasías.
 
¿Quién dijo que no se podía
soñar despierto?
¿Cuán grande es la imaginación
de una persona, verdad?
Sabios son los que saben que ignoran
pero más sabios son los que saben
por quien son amados,
suerte que me ahorraría penas
y llantos innecesarios.
Harto de esperar y empapado
corría a mi casa para secarme.
Lo vi a él, cogido de la mano de otro.
Si ya en trozos pequeños se había roto mi corazón
en millones de motas de polvo se había disuelto.
Mi lágrima con la gota de lluvia se confundía.
Y con una bala y una pistola me encontraba
al paso de las vías de un tren.
Feliz, radiante, lleno de felicidad era el día.
Sucio, masacrado, el cadáver yacía.
Una pena, el inepto no supo escoger
ahora muerto se encuentra para todos.
Y contento yo volvía a mi casa
para escribir estos simpáticos versos.
José Alfonso Muñoz Moreno 4º ESO D


miércoles, 11 de mayo de 2011

Ignacio Márquez

Rima I


Siempre quiso el “ilustrado” tempo justo y un compás desechando que haya algo al otro lado que me importe el tema más, despreciando.







Rima II


Que tiene menos el que siempre gana, que a veces vale la pena el infierno, que las princesas nunca encuentran su rana,


que no te deben juzgar por un velo, que no te emboben con cuberterías, ¡que nunca le hagas caso al que rompa tus sueños!


que la vida se arregla diciendo tonterías, que las peleas siempre las ganan los serenos, que no hay nada mejor, que mirar a tu chica.



Ignacio Márquez Garrido. 4º ESO D2

Patricia Téllez

Himno de nostalgia a Babette Deutsch


Las caras son fantasmas,
Los principios polvo entre masas incorpóreas.
La felicidad se desvanece,
Hasta encontrar su sitio en la tierra.

Es aquí donde te rezo, esencia primitiva.
Al igual que Prometeo,
Mi sangre cae en oleadas,
Enraizándose en las lagunas de ausencias,

-que se acumulan en la cuenca de tus ojos-

En la moral de justicia que tiene,
-al igual que lo superfluo-

Su féretro de poder ciego, a veces sordo.

Los himnos antiguos, las historias de ayer,
Caen enredadas en el abismo.
Las rosas de cultura, sus frutos,
Los guarda la intolerancia en su baúl de ensueño.
- Porque yo te evoco, presencia ancestral.

Y no son tus gritos, los que las hacen florecer,
Ni tus ansias, ni tu llanto, ni tus lamentos.
Es tu inequívoco sitio, en una era que no te pertenece,
Que no nos pertenece.

Y ¿qué es de ti? ¿inspiración, libertad, pensamiento?
Mueres y nadie te canta.
Desvaneces, dejándonos llenos de nada,
De la poca impaciencia y el ardiente rencor,
Que bajan suaves por el pecho,
con pinceladas de hiel.

Porque al igual que otros en su tiempo,
Es a ti a quien rezo, a ti a quien imploro.
Tú que sabes mi verdadero nombre,
¡Hazme libre!

ESCRITO POR PATRICIA TÉLLEZ (1º BACH D)

lunes, 2 de mayo de 2011

José Santos Chocano

SEMANA DE LA EXPOCIENCIA



LOS VOLCANES

Cada volcán levanta su figura,

cual si de pronto, ante la faz del cielo,

suspendiesen el ángulo de un vuelo

dos dedos invisibles de la altura.


La cresta es blanca y como blanca pura:

la entraña hierve en inflamado anhelo;

y sobre el horno aquel contrasta el hielo,

cual sobre una pasi6n un alma dura.


Los volcanes son túmulos de piedra,

pero a sus pies los valles que florecen

fingen alfombras de irisada yedra;

y por eso, entre campos de colores,

al destacarse en el azul, parecen

cestas volcadas derramando flores.


José Santos Chocano (1875-1934)

ELEGIDO POR EL ALUMNADO DE 4º D-1

domingo, 24 de abril de 2011

Cristina Fernández


Escala triste
nde quedaron los besos
Recordando tardes, parís
Mi primer amor perfecto
Falleció en el mes de abril

Sólo tengo esta canción
La paciente melodía
Si la escuchas, corazón
Donde quisieras, iría

CRISTINA FERNÁNDEZ GAÑÁN 4º ESO D-2

miércoles, 6 de abril de 2011

Sonia Wang


“Examenxperience”


Redacciones miles hacer tocaba

si queríamos los títulos obtener,

de dos idiomas: de inglés y francés,

y presumir no de forma barata.

 
De los conocimientos de la hispana,

más que de los que quisiéramos tener

poseíamos, sin muestra, a más no poder;

de ahí el afán por extranjeras parlas.

 
Llegó el gran día del examen final.

Todos juntos, nervios a flor de piel;

rauda escritura para terminar.


Tranquilos ya al salir de defender

nuestro honor por demostrar el aval

de que saber, sabemos “drink” y “manger.”


SONIA WANG (4º ESO D) 
 

miércoles, 30 de marzo de 2011

Jesús Munárriz


INSTRUCCIONES DE VUELO

A mi hija Gabriela

Ahora que te echas a volar
a la dudosa luz del alba
sin otro asidero ni guía
que los de tu propia mirada


y vas a tener que aprender
a distinguir filón de ganga,
a abrirte paso, a situarte,
a resistir la marejada,


escoge bien a las personas
con las que emprendas tu jornada:
tu vida es tuya, nunca cedas
si otros quieren arrebatártela.

Un buen amigo es un tesoro,
el malo es peor que chatarra;
elige bien, recuerda siempre
que las apariencias engañan.

Tras simpatías y sonrisas
puede anidar la puñalada;
ni rostro ni voz ni expresión
son siempre el espejo del alma.

No te guíes por etiquetas,
haz poco caso de las marcas,
fíate más del corazón
y de las obras, que no fallan.

Yo he escuchado a más de un buenazo
defendiendo ideas bastardas
y a redomados sinvergüenzas
predicando hermosas palabras.

Hay buena gente en todas partes
y en todas partes hay canallas,
en las iglesias, los partidos,
en los palacios, las cabañas;

no es el color el responsable
de la buena o la mala entraña:
rojos, azules, blancos, negros,
en todas partes cuecen habas.

Tú piensa a dónde quieres ir,
en si es tu elección la adecuada,
y en el esfuerzo y el valor
y la paciencia necesarias.

Sé siempre fiel a la verdad,
nunca te engañes, no hagas trampas;
en tu interior habla una voz
veraz, no dejes de escucharla.

La vida es harto caprichosa,
imprevisible y arbitraria,
por eso conviene actuar
con decisión, plantarle cara.

No es bueno dejarse llevar,
la corriente todo lo arrastra,
hay que aguantar firme el timón
si quieres conducir la barca.

Procura hacer las cosas bien
en tu trabajo, hagas lo que hagas;
la obra bien hecha es la mejor
presentación y la más clara.

Es buena la imaginación,
vuelve las cosas menos chatas,
pero a veces la fantasía
juega también malas pasadas.

No te distraigas con señuelos
y no te pierdas por las ramas;
tú a lo tuyo con decisión,
perspectiva y perseverancia.

Ni cicatera timidez
ni osadía injustificada:
que no te falte la prudencia
ni te abandone la constancia.

Pon cuanto puedas de tu parte
para triunfar en la jugada;
la vida es sueño, el soñador
que mejor sueña es quien la gana.

Aunque te hieran, tú no hieras,
tampoco engañes si te engañan;
huye de la provocación;
porque otros hacen, tú no hagas.

No te olvides de cuando eras
inocente; brota en la infancia
un manantial que nunca cesa:
calma tu sed con esa agua.

Nada es el alma sin el cuerpo,
poco es el cuerpo falto de alma;
vive mientras puedas vivir,
puede que después no haya nada.

A la suerte, échale una mano
si viene bien encaminada,
y si se tuerce, échale un pulso,
que no te achante por ser mala.

Y nunca olvides el amor,
motor del mundo: arriesga y ama.
Ayuda a ser felices a otros,
verás tu dicha en su mirada.

Y si te aman, como esperas
y deseo, si eres amada,
entra en la guerra del amor
y emplea tus mejores armas

en la conquista y la defensa
de la dicha; aprésala, abrázala,
no hay pelea más digna que esa
ni hay mejor campo de batalla.

La vida, la vida, la vida
te está esperando; ve a buscarla,
descúbrela, disfrútala,
emprende el vuelo, abre tus alas.
Jesús Munárriz

ELEGIDO POR MARÍA GIMÉNEZ Y PACO TORRES

jueves, 17 de marzo de 2011

Joan Margarit



PARELLA
Pel camí que veiem de la casa,
ja no vemaí ningú. El cobreix l’herba:
ara només hi ha merles nervioses
picotejant la absència tranquil.la.
És un camí sense retorn. La casa
perdura lentament i, molt sovint,
embolcallada por la boira.
Aquí dins el record es torna acollidor.
Acollidor i trist, perquè no-res
Empara com por fer-ho la tristesa.

L’amor ara és mirar per les finestres,
perquè el passat és una festa
per a nosaltres sols

PAREJA
Por el camino que vemos desde casa,
ya nunca viene nadie. Lo ha cubierto la hierba:
solo se ven los mirlos nerviosos picoteando
en la tranquila ausencia.
Es un caminoin retorno.
La casa perdura lentamente
envuelta con frecuencia por la niebla.
Aquí dentro el recuerdo se hace acogedor.
Acogedor y triste, porque nada
ampara como lo hace la tristeza.

El amor es mirar por las ventanas,
porque el pasado es una fiesta
para nosotros solos.

JOAN MARGARIT

ELEGIDO POR Mº JESÚS DE LA TORRE

Jesús Munárriz

21 de marzo: Día Mundial de la Poesía



Así te quiero yo

Te quiero mucho, mucho,
como la trucha al trucho,
como al mono la mona,
al león la leona
y la rata al ratón.

Te quiero tanto, tanto
como la santa al santo,
como al moro la mora,
como al loro la lora
y la pava al pavón.

Te quiero mucho, mucho,
como la chucha al chucho,
igual que la osa al oso,
la raposa al raposo
y la pulga al pulgón.

Te quiero tanto, tanto
como la manta al manto,
como la raya al rayo,
la caballa al caballo
y la jibia al jibión.

Te quiero fuerte, fuerte
como el muerto a la muerte,
como a la foca el foco,
como a la loca el loco
y la laca al lacón
y la bala al balón
y la tala al talón
y la tiza al tizón
y la lima al limón
y la colcha al colchón
y la buza al buzón
y la caña al cañón
y la bomba al bombón.

Así te quiero yo.

JESÚS MUNÁRRIZ,  Disparatario (Madrid, Hiperión, Col. Ajonjolí, 2001)

ELEGIDO POR EMILIO LUQUE

domingo, 13 de marzo de 2011

Pablo Neruda

MUJER, NADA ME HAS DADO


Nada me has dado y para ti mi vida
deshoja su rosal de desconsuelo,
porque ves estas cosas que yo miro,
las mismas tierras y los mismos cielos,

porque la red de nervios y de venas
que sostiene tu ser y tu belleza
se debe estremecer al beso puro
del sol, del mismo sol que a mi me besa.

Mujer, nada me has dado y sin embargo
a través de tu ser siento las cosas:
estoy alegre de mirar la tierra
en que tu corazón tiembla y reposa.


Me limitan en vano mis sentidos
-dulces flores que se abren en el viento-
porque adivino el pájaro que pasa
y que mojó de azul tu sentimiento.

Y sin embargo no me has dado nada,
no se florecen para mi tus años,
la cascada de cobre de tu risa
no apagará la sed de mis rebaños.

.
Hostia que no probó tu boca fina,
amador del amado que te llame,
saldré al camino con mi amor al brazo
como un vaso de miel para el que ames.

Ya ves, noche estrellada, canto y copa
en que bebes el agua que yo bebo,
vivo en tu vida, vives en mi vida,
nada me has dado y todo te lo debo.

(Pablo Neruda)

ELEGIDO POR AGUSTINA MARTÍN CAÑO

domingo, 6 de marzo de 2011

Mario Benedetti

8 de marzo: DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER



¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.





Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.


Si Dios fuera mujer la abrazaríamos para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe

ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.



MARIO BENEDETTI

ELEGIDO POR INMA MELGAR

miércoles, 23 de febrero de 2011

Poema colectivo


El azar enlazó nuestras miradas,
tu sonrisa me cautivó
y tu aire de princesa
conquistó mi corazón.
Mi anhelo era tu boca
entre telas del mercado,
las especias y las mieles,
fieles testigos callados.
Estabas, mi amor prohibido,
encerrada en el alcázar.
Al zoco a comprar acudías
cada mañana me encontrabas.
A Dios rogaba verte cada día;
tú a Alá que uniera nuestras vidas.
Tú eras mora; yo, cristiano.
Tú eras noble; yo, un esclavo.
Poco a poco nos conocimos,
nos hablamos a escondidas,
pero nunca sospechamos
que alguien nos delataría.
En la calle de las flores
Una noche nos besamos.
A la luz de los candiles
nos habían encontrado.
De la mano, sin rumbo fijo,
huíamos perseguidos.
Descubierto fue nuestro amor.
Ahora todo acabó.
El tiempo ha pasado
encerrados en esta prisión.
En vez de celdas ni rejas,
la cuna y la religión.
Aún conservo tu aroma,
tu tacto de terciopelo
y tu recuerdo que hiere
por las noches, cuando velo.
¿Por qué no estás a mi lado?
¿Tanto valor puede tener
nuestro opuesto linaje
o nuestra distinta fe?

Chance crossed our glances,
your smile captivated me
and your princess air
won my heart.
Wishing your lips
among the market cloths,
spices and honey,
faithful silent witnesses.


Were you, my forbidden love,
shut up in the palace
You used to come to the souk to buy
every morning you found me.
I begged God to see you every day;
you begged Allah to join our lives.
You were Moorish: I, Christian.
You were noble; I, a slave
We knew each other little by little,
we talked secretly,
but we could never suspect
someone would betray us.
On the street full of flowers
one night we kissed.
In the light of the candles
they had found us.
Hand in hand, without direction,
we fled persecuted.
Our love was discovered.
Now, it’s all over.
Time has passed
Shut up in this prison.
Instead of cells or grilles,
cradles and religion.
I even retain your aroma
your velvet touch
and your hurting memory
at night, when I stay up.
Why aren't you by my side?
So much valour can
our opposite lineage
or our different faith have?
 
ESCRITO Y TRADUCIDO POR EL ALUMNADO DE 4º D