lunes, 27 de octubre de 2014

Derek Walcott


Isla de Santa Lucía, en las Antillas Menores (Wikipedia)



EL AMOR DESPUÉS DEL AMOR


Un tiempo vendrá en el que, con gran alegría,
te saludarás a ti mismo,
al tú que llega a tu puerta,
al que ves en tu espejo
y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,
y dirá, siéntate aquí. Come.
Seguirás amando al extraño que fuiste tú mismo.
Ofrece vino. Ofrece pan. Devuelve tu amor
a ti mismo, al extraño que te amó
toda tu vida, a quien no has conocido
para conocer a otro corazón
que te conoce de memoria.
Recoge las cartas del escritorio,
las fotografías, las desesperadas líneas,
despega tu imagen del espejo.
Siéntate. Celebra tu vida.



DEREK WALCOTT (Antillas, 1930).



Derek Walcott, hijo de un pintor británico, nació en Santa Lucía, en las Antillas Menores, en el Caribe. Estudió en Jamaica y en 1953 fundó en Trinidad y Tobago el Taller Trinitario de Teatro, en el que produciría sus primeras obras. En 1981 comenzó a trabajar en la Universidad de Harvard (EEUU). Más tarde fue catedrático de literatura y composición de la Universidad de Boston. Vive en Castries, su ciudad natal y capital de Santa Lucía. Ha publicado más de veinte dramas, que reflejan la gran riqueza verbal, visual y conceptual del Caribe: las costumbres, las tensiones y la historia de una región con aportes amerindios, africanos y europeos (ingleses, holandeses y españoles), los cuales son para el autor la base de su riqueza cultural. Sueño en la montaña del mono (1970) es la más famosa de sus obras de teatro.
Entre sus muchos libros de poesía, destacan Otra vida (1973), El reino del caimito (1979), El testamento de Arkansas (1987) y, de 1990 su principal texto, Omeros, un poema épico que recuerda a la Odisea. Recibió el Premio Nobel en 1992. En abril de 2006 participó en Cosmopoética, poetas del mundo en Córdoba.

Ver: Cosmopoética 

martes, 21 de octubre de 2014

Vicente Huidobro: «Non serviam»





NON SERVIAM
Manifiesto
(leído por V. Huidobro en el Ateneo de Santiago de Chile en 1914)

Y he aquí que una buena mañana, después de una noche de preciosos sueños y delicadas pesadillas, el poeta se levanta y grita a la madre Natura: Non serviam.
Con toda la fuerza de sus pulmones, un eco traductor y optimista repite en las lejanías: «No te serviré».
La madre Natura iba ya a fulminar al joven poeta rebelde, cuando éste, quitándose el sombrero y haciendo un gracioso gesto, exclamó: «Eres una viejecita encantadora».
Ese non serviam quedó grabado en una mañana de la historia del mundo. No era un grito caprichoso, no era un acto de rebeldía superficial. Era el resultado de toda una evolución, la suma de múltiples experiencias.
El poeta, en plena conciencia de su pasado y de su futuro, lanzaba al mundo la declaración de su independencia frente a la Naturaleza.
Ya no quiere servirla más en calidad de esclavo.
El poeta dice a sus hermanos: «Hasta ahora no hemos hecho otra cosa que imitar al mundo en sus aspectos, no hemos creado nada. ¿Qué ha salido de nosotros que no estuviera antes parado ante nosotros, rodeando nuestros ojos, desafiando nuestros pies o nuestras manos?
»Hemos cantado a la Naturaleza (cosa que a ella bien poco le importa). Nunca hemos creado realidades propias, como ella lo hace o lo hizo en tiempos pasados, cuando era joven y llena de impulsos creadores.
»Hemos aceptado, sin mayor reflexión, el hecho de que no puede haber otras realidades que las que nos rodean, y no hemos pensado que nosotros también podemos crear realidades en un mundo nuestro, en un mundo que espera su fauna y su flora propias. Flora y fauna que sólo el poeta puede crear, por ese don especial que le dio la misma madre Naturaleza a él y únicamente a él».
Non serviam. No he de ser tu esclavo, madre Natura; seré tu amo. Te servirás de mí; está bien. No quiero y no puedo evitarlo; pero yo también me serviré de ti. Yo tendré mis árboles que no serán como los tuyos, tendré mis montañas, tendré mis ríos y mis mares, tendré mi cielo y mis estrellas.
Y ya no podrás decirme: «Ese árbol está mal, no me gusta ese cielo.... los míos son mejores».
Yo te responderé que mis cielos y mis árboles son los míos y no los tuyos y que no tienen por qué parecerse. Ya no podrás aplastar a nadie con tus pretensiones exageradas de vieja chocha y regalona. Ya nos escapamos de tu trampa.
Adiós, viejecita encantadora; adiós, madre y madrastra, no reniego ni te maldigo por los años de esclavitud a tu servicio. Ellos fueron la más preciosa enseñanza. Lo único que deseo es no olvidar nunca tus lecciones, pero ya tengo edad para andar solo por estos mundos. Por los tuyos y por los míos.
Una nueva era comienza. Al abrir sus puertas de jaspe, hinco una rodilla en tierra y te saludo muy respetuosamente.




     Arte poética


Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata,

Estamos en el ciclo de los nervios,
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.

Por qué cantáis la rosa ¡oh, Poetas!
Hacedla florecer en el poema;

Sólo para vosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.

El poeta es un pequeño Dios.


VICENTE HUIDOBRO (1893-1948)

domingo, 19 de octubre de 2014

Manuel Machado


Edición de Alma. Museo. Los cantares, de Manuel Machado. Portada de Juan Gris.


ANDALUCÍA


Cádiz, salada claridad; Granada,
agua oculta que llora.
Romana y mora, Córdoba callada.
Málaga cantaora.
Almería dorada.
Plateado Jaén. Huelva, la orilla
de las Tres Carabelas...
y Sevilla.


MANUEL MACHADO (Sevilla, 1874- Madrid, 1947)





BIO


domingo, 12 de octubre de 2014

Boris Vian


Diploma del Colegio Patafísico

Moriré de un cáncer


Moriré de un cáncer de columna vertebral
Será en una noche horrible
Clara, cálida, perfumada, sensual
Moriré de podredumbre
De algunas células poco conocidas
Moriré de una pierna arrancada
Por una rata gigante surgida de un agujero gigante
Moriré de cien cortes
El cielo caerá sobre mí
Se hará añicos como un vidrio pesado
Moriré de un grito
Que reviente mis tímpanos
Moriré de heridas sordas
Infligidas a las dos de la madrugada
Por asesinos indecisos y calvos
Moriré sin darme cuenta
De que muero, moriré
Sepultado bajo las ruinas secas
De mil metros de algodón derrumbado
Moriré ahogado en aceite de motor
Pisoteado por bestias indiferentes
Y, justo después, por bestias diferentes
Moriré desnudo, o vestido de rojo
O cosido en un saco con cuchillas de afeitar
Moriré quizá sin preocuparme
Del esmalte de uñas en los dedos del pie
Y con las manos llenas de lágrimas
Y con las manos llenas de lágrimas
Moriré cuando me despeguen
Los párpados bajo un sol rabioso
Cuando me digan lentamente
Maldades al oído
Moriré de ver torturar a niños
Y a hombres asombrados y lívidos
Moriré roído vivo
Por gusanos, moriré
Con las manos atadas bajo una cascada
Moriré quemado en un incendio triste
Moriré un poco, mucho,
Sin pasión, pero con interés
Y luego cuando todo haya acabado
Moriré.


BORIS VIAN (Ville-d’Avray, 1920 – París, 1959). No quisiera morir, Madrid, Hiperión, 2003, 84 págs. Traducción de Juan Antonio Tello. 

Fuente: blog de Neorrabioso.

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La editorial sevillana Renacimiento ha publicado en 2014 las Poesías completas de Boris Vian.

domingo, 5 de octubre de 2014

Andrés Trapiello en Cosmopoética 2014

Andrés Trapiello y Eloy Sánchez Rosillo en la capilla de San Bartolomé, en Cosmopoética 2014 . Foto: Carmen Agüera.


LA VIDA FÁCIL


Qué fácil es vagar los días grises,

creer que nuestra vida

rebosa de la vida de otros.

Incluso suponer

que nosotros seremos

el alto mundo lleno

que vivirán mañana los que vengan.

A tal extremo incita un buque, un árbol,

alguien que oigamos al piano

o esas perspectivas de un paseo

con gentes que también van suponiendo.

El cielo anubarrado y negro

o los gorriones

saltando entre los coches

saben que vamos

y no nos desengañan.



ANDRÉS TRAPIELLO (Manzaneda de Torío, León, 1952).



Andrés Trapiello, poeta, novelista y ensayista español nacido en Manzaneda de Torío, León, en 1953. En 1975 se trasladó a Madrid para comenzar sus estudios universitarios, estudios que abandonó para dedicarse por completo al periodismo. Es colaborador de diferentes publicaciones literarias y fue director de la colección de poesía "La Veleta" de Granada. Ha obtenido importantes premios en el campo de la novela y el ensayo. Su obra poética se inició con el libro Junto al agua (1980), al que siguieron, La vida fácil (1985), Las tradiciones (1991), Acaso una verdad (1993), Premio Nacional de la Crítica, Para leer a Leopardi (1995) y Rama desnuda (2001). En septiembre de 2014 participó en Cosmopoética, poetas del mundo en Córdoba.

Ver: Cosmopoética 2014