miércoles, 16 de noviembre de 2016

Ángeles Mora





Amarrado al duro banco

                                                        A Errol Flynn


Siempre supimos
que la traición fue un arma de dos filos
o
que la muerte deja por los labios
viejo alfanje de Orán, oh cimitarra,
huellas de cianuro en cada puerto.


Aún así
no despejes la incógnita del día
déjala navegar...
y aunque la risa
sea tantas veces trágica
mente incierta
no dudes inventarla
cada hora a lo lejos:
la sucia mar de invierno
amarrada a aquel banco.


Más vale confundir y ser malditos
remeros de galeras
pues frente a la bajeza sonríe cada tarde
y el látigo del cómitre no olvida
repetir nuestra historia...
Más vale deslizarse a la deriva
saludar a la luna si te aburres
y regalar tu asco en la taberna.


Ser duro o ser esclavo
aun con ramas de espliego-


De todos modos, digo, no te excuses jamás.
Provoca galeotes, eso resulta claro
como una sobredosis de la vida.


A veces sólo queda huir hacia adelante
como lucha un corsario, atroz, en la bajura...



ÁNGELES MORA (Rute, 1952). De "Pensando que el camino iba derecho" (1985).