lunes, 11 de septiembre de 2017

Emilio Luque Pérez

Imagen de la ciudad turca Esmirna.


DESPEDIDA


A Salvador Espriu

Hace algún tiempo que no oigo tu voz,
que ni siquiera encuentro tu expresión desasida
en el vacío anchísimo de mi mente.

Hoy me siento lejano.
Además odio la despedida y odio interrogarme
para acabar en un más que probable sinsentido.

Oh, amor, cómo me aturden tus ausencias.

Solo
caigo infinitamente en esa interminable escalera
desde la que el silencio amenaza con destruir
los nombres.



EMILIO LUQUE PÉREZ (Córdoba, 1963).  Del poemario Esmirna, 1994.


Emilio Luque Pérez ha sido profesor de Lengua Castellana y Literatura del IES Blas Infante durante diecisiete años, entre 2000 y 2017. En 2000 llegó al IES Pablo de Céspedes como director, puesto que ostentó hasta 2004. En 2007 se integró con el resto de la plantilla en el IES Blas Infante. En 2017 obtuvo por concurso de traslados nuevo destino en el IES Luis de Góngora.

miércoles, 5 de abril de 2017

Luis García Montero






LIFE VEST UNDER YOUR SEAT


Señores pasajeros buenas tardes
y Nueva York al fondo todavía,
delicadas las torres de Manhattan
con la luz sumergida en una muchacha triste,
buenas tardes señores pasajeros,
mantendremos en vuelo doce mil pies de altura,
altos como su cuerpo en el pasillo
de la Universidad, una pregunta,
podría repetirme el título del libro,
cumpliendo normas internacionales,
las cuatro ventanillas de emergencia,
pero habrá que cenar, tal vez alguna copa,
casi vivir sin vínculo y sin límites,
modos de ver la noche y estar en los cristales
del alba, regresando,
y muchas otras noches regresando
bajo edificios de temblor acuático,
a una velocidad de novecientos
kilómetros, te dije
que nunca resistí las despedidas,
al aeropuerto no,
prefiero tu recuerdo por mi casa,
apoyado en el piano del Bar Andalucía,
bajo el cielo violeta
de los amaneceres de Manhattan,
igual que dos desnudos en penumbra
con Nueva York al fondo, todavía
al aeropuerto no,
rogamos hagan uso
del cinturón, no fumen
hasta que despeguemos,
cuiden que estén derechos los respaldos,
me tienes que llamar, de sus asientos.




LUIS GARCÍA MONTERO (1959). De Habitaciones separadas, Madrid, Hiperión, 1994.

martes, 28 de marzo de 2017

I Centenario de Ricardo Molina






Elegía XIII


Los que lean mis Elegías cuando yo esté ya muerto
dirán: « Este poeta era igual que nosotros.
¿Sus amores? Acaso no hemos amado todos!
¿Su tristeza? Quién no estuvo triste en la vida!
Así cualquiera puede ser poeta.
Es fácil hacer versos sin medida
y hablar siempre de rosas y de lilas,
de cielos y de nubes, de besos y recuerdos ».


Pero yo habré ya muerto y será primavera
y violetas y lirios cubrirán las colinas
y los amores nuevos y las nuevas tristezas
perfumarán el mundo con sus flores radiantes
de deseos y lágrimas lo mismo que la vida.


Y otros dirán tal vez: « Amaba solo el cuerpo.
Era un materialista.
Sus Elegías son poco recomendables.
Muchas podrían tacharse incluso de inmorales ».


Y yo habré muerto entonces y será primavera
y los tiernos deseos despertarán lo mismo
que misteriosas aves en la tierra,
y agitarán sus alas triunfantes en el aire
y sus gorjeos mágicos
llevarán a las verdes alamedas
amantes que en la sombra se besarán los labios.


Y algunos, una tarde
dirán: « ¿Qué nombre tuvo en la tierra su amada? »
y unos pensarán en Elisa o en Laura,
y otros en Isabel, en Beatriz o en Teresa…
Y se preguntarán su nombre en vano
y su dulce pregunta quedará sin respuesta.


Pues yo habré muerto entonces y será primavera
y la vida cantando cruzará por los campos
y los amores nuevos y las nuevas tristezas
apagarán con nombres de otras mujeres bellas
el de aquella que amé sobre la tierra.


Y un día una doncella leerá mis Elegías
y al llegar a la decimotercera
acaso diga: « Cuánto amor, cuánta dulzura
hay en este poeta ».
Y tal vez se confiese que de haberme encontrado
en Sandua o Piedrahita me hubiera amado tanto …


Y aunque sea primavera y yo haya muerto entonces,
al beso de la lluvia despertarán las flores;
el amor pasará suspirando en su flauta
por los bosques sombríos y las claras montañas,
y al agitarle el viento los cabellos de oro
temblará la doncella, y yo estaré a su lado
aspirando el perfume de su melancolía,
y el cielo se pondrá más profundo y más grave,
y yo seré una sombra dulce y apasionada
que cruzará en silencio los verdes arrayanes.



RICARDO MOLINA (Puente Genil, 1917 - Córdoba, 1968). 


Elegías de Sandua, edición facsímil del primer número extraordinario de la revista Cántico, en homenaje al poeta en conmemoración del primer centenario de su nacimiento. XLIV edición Feria del Libro de Córdoba, marzo-abril 2017.

viernes, 17 de marzo de 2017

Julián Cañizares


Revista Ayvelar, dirigida por el poeta Julián Cañizares



EL FUTURO DEL FUTURO

Por poner un ejemplo de hotel céntrico,
pero que no existe en realidad, el Asturias.
Guitarra y Guitarro acuden desde ciudades distintas
a ese hotel, de otra ciudad, a pasar el fin de semana.
Hasta aquí normal. No hay grandes aspavientos.
El precio no lo conozco, creo que eso no importa.
Un hotel tirando a viejo, una madera que predomina.
Durante dos noches, Guitarra y Guitarro, mientras duermen,
sueñan, y a la mañana siguiente, recién levantados,
escriben en una libreta sus respectivos sueños, con detalles,
todo lujo de detalles, hasta la extenuación.
Buscan un sueño coincidente.
En la calle del hotel pasea un montón de gente.
Madrid es la capital de España.
Los sueños no son sueños son, sino algo más.
Guitarra y Guitarro, cuando encuentren ese sueño,
vivirán juntos, y eso es hermosísimo, muy cercano.
¡Qué detalle de la naturaleza para con nosotros!



RÍOS

En este mundo de rozaduras, se lucen los ríos solos.
Ya no son azules, sino verdes, y rozan el terreno,
que puede ser un valle o una lateral del cielo,
rozando oportunamente porque así se gestiona todo.
En este mundo de rozaduras yo rozo con las manos,
con el bolígrafo. Y rozo cuando me he vuelto serio,
cuando he repudiado el interior de una ventana,
en tanto llueve en alguna parte, o un pájaro come.
Rozo mis pies en la playa y la playa me roza a mí,
y este empate técnico se aparece al mundo exterior.
En este mundo de rozaduras el resto sustituye lo que no ves,
un centro lleno de superficies que pueden ser cosas.
El pájaro que no vuela roza el aire, y el pájaro que vuela
también está rozando el aire con las alas que rozan
al pájaro, que me roza a mí cuando lo contemplo,
y que yo rozo lo que vive junto a mis perfiles.


                                                   JULIÁN CAÑIZARES (1972)



Julián Cañizares Mata (Albacete, 1972) ha publicado Travis poemas (Diputación de León, 1999), Los elementos del clima (Aventis, 1999), El hombre sin cabeza, El gato Wilson y El condotiero Fajardo, dentro del libro Tres tipos con gafas (Academia de Samotracia, 2001) y Sustituir estar (DVD, 2009). Es director de la revista literaria Ayvelar.

martes, 7 de marzo de 2017

Antonio Colinas





Canto XXXV



Me he sentado en el centro del bosque a respirar.
He respirado al lado del mar fuego de luz.
Lento respira el mundo en mi respiración.
En la noche respiro la noche de la noche.
Respira el labio en labio el aire enamorado.
Boca puesta en la boca cerrada de secretos,
respiro con la sabia de los troncos talados,
y, como roca voy respirando el silencio
y, como las raíces negras, respiro azul
arriba en los ramajes de verdor rumoroso.
Me he sentado a sentir cómo pasa en el cauce
sombrío de mis venas toda la luz del mundo.
Y yo era un gran sol de luz que respiraba.
Pulmón el firmamento contenido en mi pecho
que inspira la luz y espira la sombra,
que recibe el día y desprende la noche,
que inspira la vida y espira la muerte.
Inspirar, espirar, respirar: la fusión
de contrarios, el círculo de perfecta consciencia.
Ebriedad de sentirse invadido por algo
sin color ni sustancia, y verse derrotado,
en un mundo visible, por esencia invisible.
Me he sentado en el centro del bosque a respirar.
Me he sentado en el centro del mundo a respirar.
Dormía sin soñar, mas soñaba profundo
y, al despertar, mis labios musitaban despacio
en la luz del aroma: "Aquel que lo conoce 

se ha callado y quien habla ya no lo ha conocido".


ANTONIO COLINAS (La Bañeza, León, 1946)


lunes, 13 de febrero de 2017

Jorge Manrique



Pendón primitivo de la Orden de Santiago



                    I


Recuerde el alma dormida,


avive el seso y despierte


contemplando


cómo se pasa la vida,


cómo se viene la muerte


tan callando,


cuán presto se va el placer,


cómo, después de acordado,


da dolor;


cómo, a nuestro parecer,


cualquiera tiempo pasado


fue mejor.




                   II


Pues si vemos lo presente


cómo en un punto se es ido


y acabado,


si juzgamos sabiamente,


daremos lo no venido


por pasado.


No se engañe nadie, no,


pensando que ha de durar


lo que espera,


más que duró lo que vio


porque todo ha de pasar


por tal manera.




                   III


Nuestras vidas son los ríos


que van a dar en la mar,


que es el morir;


allí van los señoríos


derechos a se acabar


y consumir;


allí los ríos caudales,


allí los otros medianos


y más chicos,


y llegados, son iguales


los que viven por sus manos


y los ricos.





JORGE MANRIQUE (1440-1479). De Coplas por la muerte de su padre.



martes, 24 de enero de 2017

Pedro Garfias

Mujer desnuda leyendo, de Robert Delaunay




Soledad



Bullía en su copa la noche, burbujeada de luceros. Lentos gritos
perdidos la recorrían, palpando aquí y allá las sombras, hasta hallar
una, profunda y tierna, donde cobijarse. Sabiamente, el viento pulsaba
las calles, tensa y vivas. A lo lejos, sobre el horizonte, glogloteaba el
día, como un agua presa.


PEDRO GARFIAS (1901-1967)




Pedro Garfias fue un poeta ultraísta, la primera vanguardia española. Nacido en Salamanca en 1901, firmó el manifiesto ultraísta en 1919 y fundó con Chabás y Rivas Panedas la revista Horizonte. En los años treinta ingresó en las filas del Partido Comunista de España y durante la Guerra Civil fue uno de los poetas más activos del bando republicano. Se exilió a Reino Unido primero y luego a México, donde falleció en 1967. Algunos de sus poemas han sido incluidos en el libro Las cosas se han roto. Antología de la poesía ultraísta, en edición de Juan Manuel Bonet. El volumen incluye poemas de sesenta escritores que van desde Ramón M.ª del Valle-Inclán a Jorge Luis Borges o Vicente Huidobro, el primer poeta latinoamericano que se adscribe a las vanguardias.

viernes, 20 de enero de 2017

Luis Cernuda


Joven de verde, por Tamara Lempicka



Si el hombre pudiera decir


Si el hombre pudiera decir lo que ama,
Si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
Como una nube en la luz;
Si como muros que se derrumban,
Para saludar la verdad erguida en medio,
Pudiera derrumbar su cuerpo, dejando sólo la verdad de su amor,
La verdad de sí mismo,
Que no se llama gloria, fortuna o ambición,
Sino amor o deseo,
Yo sería aquel que imaginaba;
Aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
Proclama ante los hombres la verdad ignorada,
La verdad de su amor verdadero.
Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
Cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío ;
Alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina ,
Por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
Y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
Como leños perdidos que el mar anega o levanta
Libremente, con la libertad del amor,
La única libertad que me exalta,
La única libertad porque muero.
Tú justificas mi existencia:
Si no te conozco, no he vivido
Si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.


LUIS CERNUDA (1902-1963). De ''Los placeres prohibidos'' (1931).